Breve historia de la masonería en España

 

La masonería española comienza en el año 1728 en el cual se fundó la primera logia por el duque de Wharton, denominada Flor de Lys y reconocida como tal por la Gran Logia de Inglaterra, siendo España la primera nación que solicitó fundar una logia fuera de Inglaterra. Esta logia estaba formada por miembros no españoles. Con la condena por la Bula papal de Clemente XII de 1738, la masonería fue prohibida en España por el Inquisidor General y proscrita por real decreto del rey Fernando VI en 1751. De los pocos datos existentes sobre actividad masónica en España cabe destacar la existencia de logias en Menorca, durante la ocupación de la isla entre 1763 a 1782. También existía actividad en Gibraltar, donde hay pruebas de su existencia desde 1756.

 

Hay algunos autores que depositan al conde de Aranda, iniciado en el Gran Oriente de Francia, como el primer Gran Maestro del primer Gran Oriente Español sobre 1780, un oriente formado por unas 200 logias de diferentes características. Este hecho no ha podido ser probado, pero sí se sabe que le sucedió en el cargo el Conde de Montijo en 1795. De lo que sí se tiene certeza es que la primera Logia formada por miembros españoles no se fundó en nuestro país, sino que se hizo en Brest (Francia) en 1801. Esta logia estaba formada por marinos españoles bloqueados en esta localidad por la marina inglesa y que pertenecían a logias francesas. Formaron una logia nacional independiente denominada La Reunión Española, bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia. Una vez disuelta esta logia tras la firma de la paz de Amiens y la ruptura de la alianza hispano-francesa, sus miembros se comprometieron a reunirse en Cádiz.

 

Desde 1751, la masonería en España estuvo en la la clandestinidad, hasta que con la invasión napoleónica se permitió por un tiempo breve entre 1803 y 1813. No aparecerán logias de españoles en territorio propio hasta principios del siglo XIX, de hecho en 1809 se funda la Gran Logia Nacional para todas las Españas que estará bajo los auspicios del Gran oriente de Francia, siendo su Gran Maestro José Bonaparte, fundando logias en aquellos lugares del país donde había militares franceses y a las cuales se admitía españoles. Sin embargo la primera logia bonapartista española de esa época se ubica en Cádiz, La Doble Alianza. Algunas logias de esta Gran Logia Nacional bonapartista adquieren el carácter de independentista de la ocupación francesa y algunos de sus miembros se trasladan a Cádiz y Sevilla.

 

Con la llegada a España y recuperación del trono por parte del Fernando VII y restablecida la Santa Inquisición, la masonería volvió a ser perseguida, pasando de nuevo a la clandestinidad durante un período de unos 6 años hasta el levantamiento del Riego y Quiroga. Durante esa época la actividad en las logias, estuvo muy orientada a los movimientos políticos.

 

Hubo un período de tranquilidad entre 1820 y 1823, durante el trienio constitucional. Pero con la derogación de la constitución por parte de Fernando VII en 1823, se mantuvo de nuevo su prohibición hasta 1833, año en que fallece el monarca. Hay autores que indican que durante este tiempo, en el ambiente de estas logias encontraron cabida las ideas de progreso y libertad de los incipientes partidos que luego abordarían el espacio político español, primero el partido liberal y más adelante los partidos progresista y republicano. Entre 1833 y 1868, la reina regente permitió que se abrieran talleres. Pero no fue hasta la revolución de 1868, “la Gloriosa”, con la apertura de las libertades, hasta cuando la masonería comenzó su expansión y donde existió un movimiento masónico de cierta relevancia

 

Tras 1868 se produjo un crecimiento del número de logias en España, que llegó a ser de 434 en Andalucía. Sin embargo se acusó a la masonería de ser la responsable de la pérdida de las colonias de ultramar y tras el desastre de 1898 hubo un período de inactividad masónica, denominado “crisis masónica finisecular” que llevó casi a su extinción.

 

Durante principios del siglo XX, comenzó un moderado crecimiento de la masonería en España, siendo capitalizado principalmente por el Gran Oriente Español, siendo Cataluña, Andalucía y Madrid las regiones donde se constataba un mayor crecimiento. Durante la etapa de la dictadura de Primo de Rivera, los masones pasaron a una etapa en la cual sus reivindicaciones de justicia y democracia se convirtieron en confrontaciones políticas, lo cual les trajo unos tiempos problemáticos.

 

Con la instauración de la II República, los masones se encontraron en una época propicia para la reivindicación de sus ideas. Un rasgo característico de la masonería del siglo XX es la destacada presencia de profesores y catedráticos universitarios, profesiones liberales, abogados, médicos, industriales y comerciantes. Sin embargo el golpe militar de Franco significó su persecución y desaparición de toda actividad masónica en el territorio nacional hasta la muerte del dictador.

 

En 1979 la masonería recuperó su legalidad en España. Desde entonces la orden realiza un gran esfuerzo humano e institucional para ir normalizando su situación. Durante este período de tiempo la masonería en España se esfuerza por preservar y transmitir las tradiciones y valores de la Orden, teniendo la libertad y el progreso social como bandera.